Hay algo mágico en estas noches de Halloween, cuando los monstruos se disfrazan de niños y los niños se disfrazan de monstruos, como este pequeño Frankenstein. Y este amiguito verde, con sus botas gigantes y su chaqueta remendada, está claramente disfrutando del papel. ¿Te imaginas qué historias podría contar? Tal vez salió de su escondite en el bosque para recolectar dulces… o quizás busca calabazas que brillen como linternas para decorar su rincón secreto.
El cementerio no da miedo, al contrario: parece el escenario perfecto para una noche de juegos, cuentos y muchas risas. Las lápidas descansan tranquilas, las calabazas están listas para colorearse, y todo el fondo espera cobrar vida con tu creatividad.
Aquí no hay oscuridad tenebrosa, sino un mundo que necesita tus colores para llenarse de emoción. ¿Te animas a pintar esta historia? Elige tus tonos más atrevidos, tus verdes más locos y tus naranjas más brillantes… porque este Halloween no se trata de asustar, sino de imaginar, jugar y colorear.
