Halloween está a la vuelta de la esquina, una época llena de decoraciones espeluznantes, sonidos inquietantes y la emoción del truco o trato. Para algunos niños, sin embargo, esta temporada amplifica sus miedos. Como padres, comprender y ayudarles a manejar estos sentimientos es crucial para su crecimiento emocional y su confianza.
El miedo es una emoción universal que todos experimentamos en algún momento de nuestras vidas. En los niños, esta emoción es especialmente intensa y puede manifestarse de diversas formas. Comprender las razones detrás de estos miedos es fundamental para poder ayudar a nuestros pequeños a superarlos.
¿Qué son los miedos infantiles?
El miedo es una respuesta emocional ante una amenaza percibida. Para los niños, estas amenazas pueden ser reales o imaginarias, y varían según su edad y etapa de desarrollo. Según Jean Piaget y su teoría del desarrollo cognitivo, a medida que los niños crecen, su capacidad para entender el mundo que los rodea también cambia, lo que significa que los tipos de miedos que experimentan también evolucionan.
Debemos entender el miedo como un concepto abstracto: es como una alarma de nuestro cuerpo que se activa cuando pensamos que algo puede hacernos daño. Es la forma que tiene nuestro cuerpo de decirnos que tengamos cuidado. Pero a veces la alarma suena demasiado fuerte o se dispara cuando no es necesario.
Durante la primera infancia (0-2 años), los bebés pueden tener miedo de los extraños o de separarse de sus cuidadores, ya que están en la etapa sensoriomotora, donde su comprensión del mundo es limitada a sus experiencias inmediatas.
Entre los 3 y 6 años, en la etapa preoperacional, los niños comienzan a desarrollar el pensamiento simbólico, lo que significa que pueden imaginar cosas que no están presentes, como monstruos o fantasmas, lo que puede provocar miedos a la oscuridad o a los seres sobrenaturales.
Estudio relevante: Un estudio realizado por Peter Muris (2001) mostró que los miedos en los niños pequeños suelen estar relacionados con lo desconocido o lo imaginario, como fantasmas, monstruos o criaturas de la noche, y a medida que los niños crecen, sus miedos se vuelven más realistas, como el miedo a la muerte o a los accidentes.
Evolución de los miedos
Conforme los niños entran en la etapa escolar (7-12 años), sus miedos tienden a ser más realistas y se centran en temas como el fracaso académico, el rechazo social o el daño físico. Sin embargo, festividades como Halloween pueden revivir miedos más infantiles, especialmente debido a los disfraces y decoraciones que apelan a lo sobrenatural. En esta etapa, los niños también comienzan a desarrollar una mayor capacidad para distinguir entre la fantasía y la realidad, pero aún pueden ser susceptibles a la sugestión.



El papel del desarrollo cognitivo
- Pensamiento mágico: Los niños pequeños creen que sus pensamientos pueden influir en la realidad. Esto puede llevar a miedos irracionales, como creer que si piensan en un monstruo, este aparecerá.
- Incapacidad para diferenciar fantasía de realidad: A menudo, los niños confunden las historias de miedo con la realidad, lo que puede generar ansiedad.
- Egocentrismo: Los niños pequeños creen que el mundo gira en torno a ellos y pueden sentirse responsables de eventos negativos.
Influencia del entorno social y familiar
- Modelado: Los niños aprenden por imitación. Si ven a sus padres o a otros adultos con miedo a algo, es probable que ellos también desarrollen ese miedo.
- Comunicación: La forma en que los padres hablan sobre los miedos de sus hijos puede influir en cómo los perciben.
- Experiencias traumáticas: Eventos estresantes como una enfermedad, una mudanza o la pérdida de un ser querido pueden generar miedos duraderos.
Miedos comunes en la infancia
- Miedo a la oscuridad: Asociado a la fantasía y a la incertidumbre.
- Miedo a los monstruos: Producto de la imaginación y de las historias de miedo.
- Miedo a la separación: Relacionado con el apego a los padres.
- Miedo a lo desconocido: La novedad puede generar ansiedad en los niños.
- Fobias específicas: Miedo a animales, a las alturas, a las tormentas, etc.
Cómo Se Manifiestan los Miedos en la Infancia
Reacciones físicas y emocionales
Los niños pueden experimentar una amplia gama de síntomas cuando enfrentan un miedo. Físicamente, pueden sentir aceleración del corazón, sudoración, temblores o incluso malestar estomacal. Emocionalmente, pueden volverse irritables, ansiosos o evitar situaciones que perciben como peligrosas. Los miedos intensos también pueden manifestarse en problemas de sueño, como pesadillas o dificultad para conciliar el sueño.
La regresión como respuesta al miedo
Es común que los niños experimenten regresiones temporales (una vuelta atrás) cuando enfrentan situaciones estresantes o que les provocan miedo. Por ejemplo, un niño que ya ha superado el miedo a la oscuridad puede volver a necesitar una luz nocturna durante Halloween debido a los estímulos que percibe como aterradores. Esta regresión suele ser temporal y una respuesta normal al estrés.
Llamamiento a la tolerancia: Superar los miedos no es un proceso de la noche a la mañana
Celebra las pequeñas victorias y recuerda: con paciencia, tiempo y esfuerzo, tu hijo acabará dominando sus miedos. Ahora que se acerca Halloween, recordemos los retos y los triunfos que supone ayudar a nuestros hijos a enfrentarse a sus miedos.
En el fondo, recuerda que no se trata sólo de los miedos que vencen, sino de la confianza que adquieren y del vínculo que fortalecéis. Como padres, nuestro papel es guiar, apoyar y creer en su potencial innato de crecimiento
Creo que merece la pena mencionar que, aunque la ansiedad leve es totalmente normal y comprensible, la ansiedad extrema puede ser una historia diferente. Un niño al que le asustan las decoraciones de Halloween o que duda si ir a pedir caramelos o a hacer truco o trato está experimentando miedos bastante típicos. Por otro lado, si su hijo está tan paralizado por el miedo que tiene pesadillas durante todo el mes de octubre, o se niega a ir a lugares públicos porque podrían tener decoraciones, puede estar lidiando con una fobia más grave que podría necesitar ayuda externa.
El papel de la tecnología en los miedos infantiles

En la era digital, la tecnología ha pasado a formar parte integral de la vida diaria, influyendo de manera significativa en el desarrollo de los niños. Desde una edad temprana, los niños están expuestos a pantallas, videojuegos, redes sociales y plataformas de contenido audiovisual. Si bien la tecnología ofrece innumerables beneficios, como el acceso a información educativa y entretenimiento, también puede ser una fuente de miedo y ansiedad para los más pequeño.
Uno de los principales factores de la tecnología que puede contribuir a los miedos infantiles es la exposición a contenido inapropiado para su edad. Aunque existen controles parentales y filtros en muchas plataformas, no siempre son completamente efectivos, y los niños pueden acceder accidentalmente a imágenes, vídeos o juegos diseñados para adultos o adolescentes.
Ver imágenes de monstruos, criaturas sobrenaturales o escenas violentas puede desencadenar miedos intensos. Incluso los anuncios publicitarios inesperados con contenido violento o perturbador en aplicaciones y sitios web infantiles pueden generar ansiedad.
Además de los contenidos específicos que puedan generar miedo, el uso excesivo de la tecnología en sí mismo puede ser una fuente de ansiedad para los niños. La constante exposición a pantallas, la sobreestimulación digital y la falta de descansos pueden alterar el equilibrio emocional de los niños. El tiempo excesivo frente a la pantalla se ha relacionado con problemas de sueño, lo que puede empeorar los miedos nocturnos y las pesadillas.
La luz azul emitida por las pantallas puede interferir con la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño, lo que a su vez impacta negativamente en el ciclo del sueño de los niños.
¿Cómo ayudarles?
A los niños pequeños, en particular, les cuesta separar la ficción de la realidad. Si a eso añadimos que muchos pequeños tienen miedo natural a la oscuridad, a los ruidos fuertes y a los sustos, tenemos la receta perfecta para los sustos de los malos asociados a estas fiestas.
Ensayar Halloween es una buena idea. Empezar. a hablar sobre ello 20 o 30 días antes, y preguntarles ¿cómo se sienten?, ¿qué les hace sentir miedo y por que?. Utiliza dibujos para colorear, hacedlo juntos o ver alguna película en televisión como Monstruos S.A, o Hotel Transilvania puede ser una excelente excusa para conseguir mayor complicidad con tu hijo









